¿Qué es la dislexia? ¿Cómo abordarla en clase y en casa?

 Como bien dice el título: ¿Qué es la dislexia? 



Dicho de otra forma, la dislexia se trata de una dificultad que manifiesta el alumnado al desempeñar tareas relaciones con la lectura y escritura, cometiendo incorrecciones aun habiendo recibido las instrucciones al igual que sus compañeros y compañeras. Un detalle importante, como veremos más adelante es que los errores en la escritura no se corresponden con errores ortográficos por desconocimiento de la norma.

Ahora bien, el origen de la dislexia puede ser evolutivo, se nace con esa dificultad de aprendizaje al tener un factor hereditario, o puede ser adquirida al sufrir un accidente. Asimismo, la dislexia se manifiesta en tres tipos: fonológico, léxico y mixto.



En la dislexia fonológica se encuentra comprometido el mecanismo por el cual se convierte la palabra escrita en un fonema. Esto hace que la lectura sea más lenta y resulta una tarea agotadora para el estudiante, es más al emplear muchos recursos atencionales en la lectura le será más complejo acceder al significado, puesto que se encuentra inmerso en la parte técnica de la lectura y no en la propia compresión. Este tipo de dislexia se suele detectar en primaria. En cuanto a la dislexia superficial o léxica, no tiene comprometido el sistema de conversión de grafema-fonema lo que hace que se detecte más tardíamente. Los errores tienen que ver con aquellas palabras que no forman parte de su propio vocabulario, es decir, aquellas palabras irregulares que tiene que aprender y hacer conocidas para su correcta lectura.

En cuanto a los errores cometidos en escritura se presentan a continuación junto con ejemplos:


En cuanto a errores en lectura es común que el alumno o alumna muestre vacilación al inicio de la lectura, lo cual puede ser normal en los inicios del aprendizaje de la lectura, pero no cuando se lleva tiempo en ello o cuando debería haber adquirido la habilidad lectora. Asimismo, la lectura puede ser silábica, con rectificaciones y pasos hacia atrás. Todo ello, como se mencionó anteriormente, dificulta que el alumnado acceda al significado de lo que está leyendo. Existe la posibilidad de que el estudiante se niegue a leer. Este hecho puede ser malinterpretado como un gesto de desafío a la autoridad. No obstante, suele estar más relacionado con las experiencias que han experimentado anteriormente con la lectura, en las cuales han podido sufrir vergüenza, humillación por burlas de compañeros/as, enfado por no conseguir hacer la lectura como sus iguales... Por ello, se recomienda tener siempre una segunda interpretación de lo que hace el alumnado, pueden estar sucediendo cosas detrás de lo que observamos que nos ayuden a entender mejor lo que está sucediendo en el aula, ya que en este caso lo que sucede es una afectación emocional y de la conducta a consecuencia de las experiencias de la dislexia y esto requiere de intervención por parte del docente.

Esto último me hace darme cuenta que puede ser interesante revisar aquellos aspectos de la dislexia que se pueden confundir y no ver el motivo real. Pues bien, se debe tener en consideración que la dislexia no se encuentra relacionada de forma alguna con la capacidad intelectual de una persona. Ahora bien, puede darse el caso en el que coexistan una dislexia junto a una discapacidad intelectual o con una alta capacidad. En el primer caso supone una mayor complejidad para su desarrollo y adaptación, mientras que en el segundo supone una fortaleza que le permitirá abordar desde una mejor posición la propia dislexia. Otras consideraciones que se suelen tener sobre el alumnado con dislexia es que son vagos o distraídos. No son vagos ni distraídos, se debe considerar que este tipo de alumnado requiere de un mayor esfuerzo y tiempo para realizar la misma tarea que el resto del alumnado por las dificultades que tienen para acceder a la información mediante la lectura, esto hace bien que no lleguen a todas las tareas o que en caso de llegar completarla tarden el doble de tiempo que sus iguales. 

En cuanto a los indicadores que se deben tener cuanta se presentan a continuación divididos por educación infantil, primaria, secundaria y bachillerato:



La metodología del aula debe de estar basada en elementos visuales para reducir la cantidad de texto y sea más fácil el acceso a la información. Otra manera, es recurrir a conversores de texto (@Voice Aloud Reader, Naturalreaders, etc...) o en cuanto a la escritura usar programas que ayuden en la detección de errores para su corrección como es Word. Asimismo, para que el alumno o alumna enfrente la escritura en publico como es en la pizarra o la lectura en voz alta en clase se pueden llevar a cabo intervenciones en el aula a través de cuatro pasos:


Es necesario remarcar a la hora de llevar a la práctica este tipo de intervención que se debe estar seguro de que el alumno o alumna va a realizar correctamente la tarea en el aula por lo que se aconseja tener un criterio conservador, ya que el error en el aula puede tener consecuencias negativas en la autoestima del alumnado y suponer un rechazo para llevar a cabo actividades relaciones con la lectura y escritura en el futuro.

Otro recurso que puede utilizar es la elaboración del diccionario personal más cuando se trata de la dislexia superficial o léxica, puesto que así se ayuda a incrementar el vocabulario. Este tipo de recurso se puede emplear con la clase en general, beneficiándose de esta forma también y, a su vez, ayuda a que el alumnado con dislexia se sienta integrado en la clase y no excluido. Siguiendo esta idea a continuación se muestran las ideas clave para atender a las personas con dificultades de aprendizaje y al aula en general:


A continuación se muestran algunos ejemplos de cómo llevar a cabo las ideas anteriores:





En cuanto a exámenes es importante la coordinación del equipo docente para seguir las siguientes directrices:

Hasta ahora hemos explicado qué es la dislexia y cómo abordar a esta en el aula, ¿Y en casa? se recomienda tener en consideración las siguientes directrices:


Es muy relevante esta última idea, el hogar tiene sus propios beneficios para el desarrollo de una persona y no han de ser sustituido por una gran cantidad de trabajo por no poder seguir el ritmo en el aula. Otra idea que requiere de mención es la de expectativas realistas y aceptación incondicional, el daño que se produce cuando no se actúa de forma adecuada tiene consecuencias que van a deteriorar el bienestar de su hija o hijo.

En conclusión, el alumnado con dislexia requiere que se realice cuanto antes la detección e intervención. No obstante, la dislexia no ha de suponer una barrera que limite el desarrollo, sino que bajo las medidas adecuadas cada alumna y alumno puede alcanzar sus metas. Para ello, será importante la puesta en práctica de lo aquí mencionado y del apoyo de la comunidad educativa en su conjunto.






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